Tu reputación se decide en la puerta de tu cliente.
Puedes hacerlo todo bien —producto, web, comunicación— y que el recuerdo final se juegue en 30 segundos de entrega. En frío, además, un fallo no cuesta una reseña: cuesta el producto entero.
- Tu cliente sabe cuándo llega su pedido antes de tener que preguntarlo.
- Una hora de llegada de verdad, que se recalcula en tiempo real — no un vago «durante el día».
- La entrega tratada como lo que es: parte de tu producto.